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El Director


La historia del cine a idealizado a la figura del Director como si se tratara del gran orquestador de una compleja sinfonía artística y técnica cuyo resultado depende directamente de su visión personal y de sus talentos únicos.


Si bien es cierto que la orientación creativa de un filme, en términos de la propuesta narrativa y estética, estarán delineados por el Director, también es cierto que el resultado final dependerá de la estrecha colaboración ente el Guionista, el Productor, el Fotógrafo y el Director de Arte, tanto como de la participación de los actores que darán vida a la historia.


El Director de cine depende enteramente de su equipo creativo para lograr los objetivos propuestos inicialmente para el proyecto.


En este sentido la función principal del Director reside en orientar y conducir, tanto a su equipo de trabajo como a los actores, a través de un complejo proceso creativo conformado por segmentos heterogéneos y fragmentados, que requiere de una visión panorámica y singular al mismo tiempo, de todos los procesos en su conjunto y una clara propuesta estética que evite desviarse en el camino.


La tarea primordial del Director de cine será entonces la de formular el lenguaje mediante el cual se expresa la historia para ser contada. Del Director depende la forma como se presenta al espectador el contenido narrativo depositado en el guión cinematográfico.


Para lograr su objetivo expresivo el Director cuenta con dos mecanismos fundamentales de trabajo: La puesta en escena y la puesta en cámara.


En la primera, la puesta en escena, el Director debe tener el respaldo de los actores, en quienes depositará su visión personal sobre la forma como se imagina la representación de los personajes en la narración y dependerá de su estrecha colaboración para lograr la interpretación deseada, con el propósito de contar eficazmente la historia.


Para la puesta en escena el Director deberá emplear recursos estratégicos derivados de las artes escénicas, principalmente del teatro, guiado estrechamente por la historia descrita en el guión, delineando junto con los actores el trazo de las acciones en el sitio específico en donde se llevarán a cabo la escenas dramáticas.


El segundo mecanismo para la formulación del lenguaje fílmico, la puesta en cámara, consiste en lograr construir la narración mediante la utilización de los recursos artísticos y técnicos que hacen posible la articulación de las imágenes en movimiento.


Para la puesta en cámara, el Director deberá haber planeado minuciosamente el montaje de la historia por medio de un guión técnico que le permita visualizar previamente la fragmentación de las escenas o secuencias de acciones; asimismo necesitará de un story board que refleje el tipo de planos empleados; así como un sinnúmero de plantillas en donde se hayan previsto con anticipación los “tiros” o emplazamientos de la cámara en el set, también conocidos como “set up’s”; y deberá definir previamente el tamaño del cuadro o plano a filmarse; el tipo de lente requerido para la escena; el ángulo de la cámara y el movimiento del plano, en caso de haberlo.


A través de la puesta en escena y de la puesta en cámara el Director consigue formular la fragmentación de la historia en planos, prevista desde el montaje, debiendo cobrar forma y consolidar su construcción narrativa durante el proceso de postproducción, acompañando estrechamente al Editor en la decisión del ensamblado de las imágenes que narran el relato fílmico. Será en este proceso crítico, durante la edición de las imágenes, cuando el Director podrá darle forma final y acabado definitivo a su propuesta estética y narrativa.


En este sentido, el Director acompaña la creación del filme a lo largo de todas sus etapas, desde el inicio de la concepción del proyecto hasta su entrega final en la proyección sobre la pantalla cinematográfica.

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